Papel y celulosa: Cómo definir el estado actual de autonomía y qué nivel de modernización puede alcanzar cada planta

Es recomendable chequear algunas variables -tales como operación de mantención inteligente y controles de optimización de procesos- que, dentro de muchas, ayudarán a definir el estado actual y el que se pretenda alcanzar.

Se dice que el siguiente nivel de la automatización en la industria del papel y celulosa es la autonomía, avance tecnológico que agrega valor, otorgando mayor eficiencia a través de la optimización de procesos y costos. Valmet, desarrollador y proveedor de tecnologías, sistemas de automatización y servicios para compañías de este rubro que opera en Chile, se encuentra en plena construcción de la línea de producción número tres de Arauco, denominada MAPA, la más moderna de la compañía. 

 

“La autonomía es un proceso tecnológico que requiere maduración. No obstante, en este tránsito hay etapas que se pueden implementar paso a paso y que son un real aporte a la modernización de las plantas de celulosa. En el caso del proyecto MAPA de Arauco, hemos suministrado controles avanzados de procesos para las calderas recuperadora y de poder, y un sistema de monitoreo de performance para toda la planta; sin duda, un avance importante”, afirma Marcus Oliveira, gerente de Ventas y Servicios en la Región Andes (Perú, Bolivia y Chile) de Valmet.

 

Entendiendo que aún la automatización es un proceso que está en vías de desarrollo, pero también que hoy ya existen plantas que cuentan con bastantes avances en este ámbito, el especialista de la firma de origen finlandés sugiere que “el primer paso para implementar una planta autónoma es intervenir en las áreas de proceso separadamente, definiendo cuáles son los niveles de autonomía actuales; es decir, en qué punto está”.

 

De la misma forma, recomienda chequear algunas variables importantes, dentro de muchas, que ayudarán a definir el estado actual de autonomía y qué nivel de modernización puede alcanzar cada planta. Éstas guardan relación con “evaluar si hay operación de mantención inteligente, controles de optimización de procesos, si habrá inteligencia artificial, si se dará partida y parada automática. Además, verificar la información que las tecnologías permiten (controles, procesos, si los sensores y detectores son inteligentes); la disponibilidad de estos recursos y si habrá renovación de la arquitectura de los sistemas”, puntualiza el ejecutivo.

 

Oliveira comenta que actualmente hay disponibles otras herramientas que permiten avanzar en el nivel autonomía; “existen drivers y plataformas que cuentan con certificaciones de seguridad, como la ISO27001”, ejemplifica. Esto se suma a que en todo el mundo existe una red de expertos disponibles en tiempo real, actuando simultáneamente con la transformación digital de la industria. Al respecto, agrega que “gracias al análisis de todas estas características y del uso de estas herramientas, se logran procesos más estables y mejor controlados, apoyados, además, por la digitalización que trabaja con algoritmos y analítica”.